¿Cuál es la biología detrás de la fecundación en las gallinas?
La mayoría de los huevos que se venden en los supermercados nunca llegarán a eclosionar. Son huevos no fecundados y para producirlos nunca ha sido necesaria la presencia de un gallo. Una gallina ovula y pone un huevo independientemente de si hay un macho presente o no. La fecundación ocurre cuando el esperma alcanza el óvulo ovulado en el infundíbulo, el primer segmento del oviducto, antes de que se formen alrededor de él la clara y la cáscara (Brillard, 1993). El momento es crítico: la yema debe ser alcanzada dentro de las horas posteriores a la ovulación.
Una característica distintiva de la reproducción aviar es el túbulo de almacenamiento de esperma (SST, por sus siglas en inglés), situado en la unión uterovaginal. Después del apareamiento, los espermatozoides entran en estas glándulas y permanecen viables durante aproximadamente 21 días en las gallinas, lo que significa que un único apareamiento puede producir una secuencia de huevos fecundados durante varias semanas (Brillard, 1993; Bakst y Dymond, 2013).
Cómo obtener huevos de gallina fecundados en una pequeña granja
En pequeñas explotaciones, obtener huevos fecundados es un proceso sencillo. El cuidador introduce un gallo adulto y permite el apareamiento natural. La proporción entre machos y hembras es importante: un número insuficiente de machos reduce la fertilidad, mientras que un exceso puede alterar el orden dentro del grupo. Los huevos recogidos durante los días y semanas posteriores a un apareamiento exitoso generalmente serán fértiles, siempre que la gallina esté poniendo huevos activamente.
¿Cómo se fecundan los huevos de gallina en la producción comercial?
Las explotaciones comerciales de reproductoras de pollos de engorde consideran la fecundación como un proceso gestionado. Las proporciones entre machos y hembras, el comportamiento de apareamiento y la condición corporal individual se controlan porque las tasas de fertilidad tienen un impacto directo sobre la incubabilidad y la economía de producción. La guía de manejo de reproductoras de Cobb describe el perfil de crecimiento del macho como el factor individual más importante relacionado con la fertilidad del lote (Cobb-Vantress, 2022).
Los machos con sobrepeso o con un tamaño insuficiente tienen menos capacidad para completar apareamientos exitosos, y una mala puntuación de musculatura reduce el rendimiento reproductivo. Algunos sectores, especialmente la producción de pavos en Norteamérica, utilizan inseminación artificial en lugar del apareamiento natural, pero en la cría de pollos de engorde el apareamiento en suelo sigue siendo el método estándar (Bakst y Dymond, 2013).
El papel del control del peso en el rendimiento reproductivo
La uniformidad del peso corporal tanto en machos como en hembras influye directamente en la sincronización sexual y en la proporción de huevos fértiles aptos para incubación producidos. Las gallinas fuera del rango de peso objetivo pueden no alcanzar el punto máximo de madurez sexual, producir huevos de menor calidad o mostrar una menor receptividad al apareamiento (Petitte et al., 1982; Robinson y Robinson, 1991).
El pesaje individual de las aves durante las sesiones de clasificación permite al personal comparar las puntuaciones de condición corporal con los datos de peso y confirmar que ambos sexos siguen sus curvas de crecimiento objetivo.
En granjas donde las aves se manipulan individualmente, la báscula avícola manual BAT1 es una herramienta práctica para este propósito. Como cada ave se captura y pesa por separado, los datos obtenidos reflejan la variación individual real en lugar de un promedio de la población.
El seguimiento de las tendencias de peso entre las sesiones de manipulación proporciona una capa adicional de gestión reproductiva. Mediante la monitorización continua del peso vivo se pueden detectar cambios a nivel poblacional sin necesidad de manipular las aves, identificando desviaciones graduales antes de que afecten a los resultados de fertilidad.
Según la guía de Cobb, los machos deben pesarse semanalmente desde la primera hasta la semana 30 de edad, con ajustes inmediatos en la alimentación cuando los pesos se desvían del estándar (Cobb-Vantress, 2022).
Diseñada para este tipo de seguimiento continuo, la báscula avícola automática BAT2 Connect registra los pesos durante todo el día en instalaciones donde pesar manualmente cada ave cada semana resultaría poco práctico.
La agregación de datos procedentes de múltiples naves y ciclos de producción permite a los responsables comparar el rendimiento reproductivo de los lotes e identificar tendencias de forma temprana. La plataforma de datos BAT Cloud reúne registros procedentes tanto de sesiones de pesaje manual como automático, proporcionando una visión más completa de dónde pueden estar desviándose las condiciones respecto a los requisitos necesarios para mantener una fertilidad constante.
Referencias
1.) Bakst, M.R. and Dymond, J.S. (2013). Artificial insemination in poultry. In: Success in Artificial Insemination: Quality of Semen and Diagnostics Employed. InTech. https://www.intechopen.com/chapters/41721
2.) Bakst, M.R., Wishart, G.J. and Brillard, J.P. (1994). Oviductal sperm selection, transport and storage in poultry. Poultry Science Reviews, 5, 117-143. https://www.researchgate.net/publication/221962421_Oviducal_sperm_selection_transport_and_storage_in_poultry
3.) Brillard, J.P. (1993). Sperm storage and transport following natural mating and artificial insemination. Poultry Science, 72(5), 923-928. https://doi.org/10.3382/ps.0720923
4.) Cobb-Vantress (2022). Cobb Breeder Management Guide. Cobb-Vantress Inc. https://www.cobb-vantress.com/resources/management-guides/
5.) Petitte, J.N., Hawes, R.O. and Gerry, R.W. (1982). The influence of flock uniformity on the reproductive performance of broiler breeder hens housed in cages and floor pens. Poultry Science, 61(11), 2166-2171. https://doi.org/10.3382/ps.0612166
6.) Robinson, F.E. and Robinson, N.A. (1991). Reproductive performance, growth rate and body composition of broiler breeder hens differing in body weight at 21 weeks of age. Canadian Journal of Animal Science, 71(4), 1223-1231. https://doi.org/10.4141/cjas91-145
