June 23, 2026

Salud digestiva del pollo de engorde: buche, molleja y señales de peso vivo

Autor
Petr Lolek

Petr Lolek

Business & Sales Manager

Una bandada de pollos de una granja que se desplaza por una báscula BAT2 Connect para registrar su peso corporal y detectar posibles pérdidas en la explotación.

Un pollo de engorde que no convierte eficientemente el alimento en masa corporal genera pérdidas económicas cada día. Las causas suelen estar directamente relacionadas con el tracto digestivo, aunque este sistema rara vez recibe atención hasta que los datos productivos empiezan a mostrar un problema.

El sistema digestivo de las aves es una estructura compacta y de alta eficiencia diseñada para extraer el máximo valor nutricional en un periodo de tránsito muy corto.

El buche del pollo es el primer punto importante de almacenamiento después de que el alimento pasa por el esófago. En esta zona comienza la fermentación microbiana, que contribuye a reducir el pH de la digesta y proporciona cierta protección frente a patógenos como Salmonella. Sin embargo, la barrera ácida más significativa se establece en las partes posteriores del tracto digestivo.

La alimentación intermitente favorece un mejor uso del buche y un tiempo de retención más uniforme del alimento (Svihus, 2014).

Posteriormente, el alimento llega al proventrículo, donde el ácido clorhídrico provoca una reducción más importante del pH y la pepsina inicia la hidrólisis de las proteínas antes de que la digesta alcance la molleja (Svihus, 2014).

La molleja del pollo: estómago mecánico y regulador del flujo digestivo

La molleja del pollo desempeña una función esencial en la reducción del tamaño de las partículas de alimento. Dos pares de bandas musculares lisas trituran el alimento contra el revestimiento de koilina, reduciendo las partículas hasta un tamaño que maximiza la superficie disponible para la acción enzimática en las etapas posteriores de la digestión.

Una molleja bien desarrollada también regula la velocidad con la que la digesta entra en el duodeno, ayudando a mantener un pH estable en las zonas de absorción de nutrientes (Svihus, 2011).

La estructura del alimento influye directamente en el desarrollo de la molleja. Las aves alimentadas con cereales enteros o molidos de forma gruesa desarrollan mollejas más pesadas y activas que aquellas alimentadas con pellets finos (Idan et al., 2021).

Una molleja poco desarrollada permite que partículas grandes y poco digeridas lleguen al intestino delgado más rápido de lo que el tejido de absorción puede procesarlas. Esto reduce la digestibilidad y limita la ganancia de peso vivo del pollo de engorde (Mateos et al., 2012).

La absorción de nutrientes en el duodeno, yeyuno e íleon depende de la integridad de las vellosidades intestinales y de un procesamiento mecánico adecuado del alimento.

Los ciegos pares del pollo albergan comunidades microbianas importantes para la maduración del sistema inmunitario (Svihus et al., 2013). Cualquier alteración en la parte anterior del tracto digestivo puede generar efectos medibles en las fases posteriores.

Cómo aparecen los problemas digestivos en los datos de peso

Las consecuencias de los problemas digestivos aparecen en los datos de peso antes de que sean visibles externamente. Un funcionamiento deficiente de la molleja, una coccidiosis subclínica o una enteritis necrótica leve reducen la absorción de nutrientes y ralentizan la ganancia diaria de peso (Cobb-Vantress, 2021).

Incluso un breve retraso en la curva de crecimiento puede representar una pérdida importante al alcanzar el peso de sacrificio.

El pesaje del lote proporciona la referencia necesaria para detectar desviaciones en el crecimiento esperado. El pesaje automático continuo permite a los productores identificar estos puntos de cambio prácticamente en tiempo real.

La báscula automática para aves BAT2 Connect registra durante todo el día los datos individuales de peso de los pollos y alimenta una curva de crecimiento dinámica sin necesidad de intervención del personal.

Cuando la curva de crecimiento comienza a perder intensidad, los datos indican la necesidad de investigar factores que pueden estar reduciendo la eficiencia digestiva, como la forma del alimento, la humedad de la cama o el consumo de agua.

Pesaje manual como herramienta de bienestar y recopilación de datos

El pesaje manual aporta una dimensión relacionada con el bienestar animal que los sistemas automáticos no pueden sustituir completamente.

Durante una sesión con la báscula manual para aves BAT1, el operador captura aves individuales, lo que permite evaluar directamente el desarrollo muscular, el estado de hidratación y la condición corporal junto con cada registro de peso.

Cada ave pesada proporciona un punto de datos único, lo que aporta una alta fiabilidad estadística a las sesiones manuales. En muchas explotaciones, la evaluación directa del lote por parte del personal continúa siendo el método principal de control del peso.

Los datos de peso alcanzan su máximo valor diagnóstico cuando se analizan a lo largo del tiempo y se comparan entre diferentes naves.

La plataforma BAT Cloud reúne registros procedentes tanto de sesiones manuales como automáticas, permitiendo analizar tendencias a nivel de lote y entre múltiples naves.

Las diferencias entre naves que reciben el mismo lote de alimento pueden revelar problemas relacionados con la cama o con las condiciones ambientales que afectan la función digestiva en una instalación, pero no en otra. Este tipo de señal puede quedar oculta cuando los registros se mantienen por separado.

Un tracto digestivo saludable es el motor del rendimiento del pollo de engorde. Los datos de peso son el panel de control que muestra cuándo ese motor está funcionando por debajo de su capacidad.

Referencias

1.) Cobb-Vantress. (2021). Cobb Broiler Management Guide. Cobb-Vantress Inc. https://www.cobb-vantress.com

2.) Idan, F., Nortey, T. N., Paulk, C. B., Beyer, R. S., and Stark, C. R. (2021). Evaluating the effects of feed form and crumble size on the growth performance and relative gizzard weight of broiler chicks. Journal of Applied Poultry Research, 30(2), Article 100134. https://doi.org/10.1016/j.japr.2020.100134

3.) Kierończyk, B., Rawski, M., Długosz, J., Świątkiewicz, S., and Józefiak, D. (2016). Avian crop function: A review. Annals of Animal Science, 16(3), 653–678. https://doi.org/10.1515/aoas-2016-0032

4.) Mateos, G. G., Jiménez-Moreno, E., Serrano, M. P., and Lázaro, R. P. (2012). Poultry response to high levels of dietary fibre sources varying in physical and chemical characteristics. Journal of Applied Poultry Research, 21(1), 156–174. https://doi.org/10.3382/japr.2011-00477

5.) Svihus, B. (2011). The gizzard: function, influence of diet structure and effects on nutrient availability. World’s Poultry Science Journal, 67(2), 207–223. https://doi.org/10.1017/S0043933911000270

6.) Svihus, B. (2014). Function of the digestive system. Journal of Applied Poultry Research, 23(2), 306–314. https://doi.org/10.3382/japr.2014-00937

7.) Svihus, B., Choct, M., and Classen, H. L. (2013). Function and nutritional roles of the avian caeca: a review. World’s Poultry Science Journal, 69(2), 249–264. https://doi.org/10.1017/S0043933913000287

Autor
Petr Lolek

Petr Lolek

Business & Sales Manager