Las variaciones de temperatura no detectadas dentro de una nave de pollos de engorde pueden perjudicar el rendimiento del lote mucho antes de que el problema sea perceptible a simple vista. Aunque los productores controlan habitualmente la temperatura media de la nave, las zonas frías localizadas suelen pasar desapercibidas hasta que sus efectos ya se reflejan en los datos de peso. Comprender cómo las temperaturas por debajo del nivel óptimo limitan el crecimiento y de qué manera las estrategias de pesaje espacial pueden ponerlas de manifiesto permite obtener una visión más temprana y práctica de lo que ocurre en las distintas áreas de la nave.
Por qué son importantes las variaciones de temperatura en las naves de pollos de engorde
La temperatura desempeña un papel fundamental en el rendimiento de los pollos de engorde. Incluso desviaciones moderadas respecto al rango óptimo pueden generar consecuencias medibles. Una investigación de Quintana-Ospina et al. (2023) reveló que los pollos expuestos a temperaturas tan solo 5 °C por debajo del rango óptimo registraron una reducción de 50 g en el peso corporal al día 21. En esa fase de la producción, un déficit de esta magnitud resulta significativo: supone una desviación respecto a las trayectorias de crecimiento esperadas que, si no se corrige, puede acumularse durante el resto del ciclo y traducirse directamente en un menor valor del lote en el momento del procesamiento.
El mecanismo es relativamente sencillo. Las aves situadas en zonas más frías destinan una mayor cantidad de energía a la termorregulación en lugar de utilizarla para crecer. Como consecuencia, el consumo de alimento se vuelve menos eficiente, la ganancia de peso disminuye y se deteriora la uniformidad del lote. El resultado no se limita a un menor peso medio, sino que también aumenta la variabilidad entre las aves, lo que genera dificultades adicionales durante el procesamiento.
Cómo se forman las zonas frías y por qué pueden pasar desapercibidas
Las zonas frías dentro de una nave de pollos de engorde rara vez se deben a un único fallo evidente. Con mayor frecuencia, aparecen como consecuencia de pequeños desequilibrios en la configuración de la ventilación. Las corrientes de aire provocadas por una posición inadecuada de las entradas de aire o por una configuración incorrecta de los ventiladores pueden crear áreas localizadas con temperaturas más bajas, aunque la lectura media de toda la nave siga encontrándose dentro de un rango aceptable. Un único sensor de temperatura colocado en el centro de la instalación no detectará necesariamente estas diferencias. La media puede parecer correcta, mientras que las aves situadas en la zona afectada muestran una realidad diferente.
Precisamente por este motivo, las zonas frías pueden mantenerse durante varios lotes sin llegar a identificarse. No se activa ninguna alarma, no aparecen señales evidentes de malestar y ningún dato aislado señala directamente el problema. La única señal constante se encuentra en los datos de peso, siempre que se recopilen con suficiente resolución espacial para mostrar en qué parte de la nave se concentra el menor rendimiento.
Cómo utilizar los datos de peso para evaluar el rendimiento térmico en toda la nave
El pesaje sistemático basado en la ubicación convierte los registros de peso, que normalmente ofrecen una visión general del lote, en una herramienta de diagnóstico espacial. Al pesar aves procedentes de distintas áreas de la nave y registrar la ubicación correspondiente a cada muestra, los productores pueden identificar sectores donde los animales presentan de forma constante un peso inferior a la media. Un patrón de pesos más bajos concentrado en una zona determinada constituye un indicador fiable de que existe un problema ambiental en ese lugar, siendo las zonas frías una de las causas más habituales.
La báscula manual BAT1 permite aplicar directamente este enfoque. Su capacidad para almacenar datos de hasta 80 ubicaciones diferentes facilita el mantenimiento de un programa estructurado de muestreo espacial en toda la nave sin añadir una complejidad innecesaria. Los registros de peso asociados a ubicaciones específicas se acumulan con el tiempo, lo que permite determinar fácilmente si un rendimiento inferior en una determinada zona es un resultado puntual o forma parte de un patrón persistente. Además, la integración con el software BAT Link permite incorporar estos datos por ubicación a los sistemas de gestión de la granja, ayudando a los productores a actuar a partir de las tendencias espaciales de peso en lugar de reaccionar cuando sus consecuencias ya son evidentes.
Cuando los datos de peso están vinculados a zonas concretas de la nave, resulta mucho más sencillo realizar ajustes específicos en la configuración de la ventilación, la posición de las entradas de aire o la distribución de la calefacción, así como comprobar posteriormente si esos cambios han funcionado. Una zona fría que antes podía permanecer oculta durante todo un ciclo puede detectarse ahora durante las primeras semanas del siguiente.
Fuentes
Quintana-Ospina, G.A., Alfaro-Wisaquillo, M.C., Oviedo-Rondon, E.O., Ruiz-Ramirez, J.R., Bernal-Arango, L.C. and Martinez-Bernal, G.D. (2023). Data analytics of broiler growth dynamics and feed conversion ratio of broilers raised to 35 d under commercial tropical conditions. Animals, 13(15), 2447. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10416863/
