Cualquier persona que acondicione un gallinero para un pequeño lote de aves acaba haciéndose las mismas preguntas: ¿a qué altura deben colocarse las barras de descanso?, ¿qué separación debe haber entre ellas? y ¿qué material protege mejor los dedos y el hueso de la quilla? La mayoría de las recomendaciones sobre perchas para gallineros domésticos están pensadas para unos pocos animales. En las explotaciones comerciales de ponedoras y reproductoras se aplican los mismos principios, pero a una escala de miles de gallinas.
De las Barras de Descanso Domésticas a las Perchas Comerciales
En la producción avícola profesional, el término roosting bar prácticamente no se utiliza. Los productores y fabricantes de equipos hablan de perchas, cuyas dimensiones se basan en investigaciones sobre bienestar animal y no en la experiencia empírica. Las perchas forman parte del equipamiento estándar en sistemas sin jaulas, jaulas enriquecidas, explotaciones camperas y granjas de reproductoras de pollos de engorde, donde las gallinas las utilizan para descansar, socializar y evitar a las aves más agresivas (Bist et al., 2023).
Altura de las Perchas en Granjas de Ponedoras y Reproductoras
La altura es la variable más estudiada en el diseño de las perchas. Las recomendaciones del sector indican que al menos el 20 % de la longitud total de las perchas debe situarse como mínimo a 40 cm del suelo, manteniendo aproximadamente 20 cm de separación horizontal respecto a las paredes y a otras perchas. En los sistemas de colonias enriquecidas, el nivel más alto debe alcanzar al menos 45 cm, mientras que la distancia entre el suelo y las perchas suele situarse entre 21 y 45 cm (Bist et al., 2023).
En las naves de reproductoras se aplica un criterio similar para las plataformas elevadas (slats). Cobb recomienda una altura de 45 cm sobre el suelo de hormigón, principalmente para evitar que los excrementos entren en contacto con la parte inferior de la estructura (Cobb-Vantress, 2022).
Separación que Reduce el Riesgo de Lesiones
Se considera que 15 cm de espacio de percha por ave es el mínimo recomendado en los sistemas sin jaulas (Bist et al., 2023). Una distribución incorrecta puede afectar seriamente al bienestar. Cuando las gallinas deben saltar más de 80 cm entre perchas, aumenta el riesgo de colisiones y lesiones. Además, las aves alojadas en sistemas de varios niveles presentan una incidencia significativamente mayor de daños en el hueso de la quilla que aquellas mantenidas en instalaciones de un solo nivel (Marggraff et al., 2024).
Material y Forma: Qué Indican las Evidencias Científicas
Los estudios experimentales con mapas de presión muestran una clara preferencia por las perchas cuadradas o rectangulares frente a las redondas. Los perfiles cuadrados reducen la presión máxima sobre el hueso de la quilla y aumentan la superficie de contacto en comparación con los diseños redondos u ovalados. Asimismo, los recubrimientos de poliuretano blando ofrecen mejores resultados que el acero y el plástico rígido tanto para el hueso de la quilla como para la presión ejercida sobre las almohadillas plantares (Pickel et al., 2011). Una menor presión en las patas también disminuye la aparición de callosidades que pueden evolucionar hacia dermatitis plantar (Bist et al., 2023).
No obstante, los datos obtenidos en condiciones comerciales ofrecen una perspectiva más compleja. Un estudio longitudinal realizado en 33 lotes comerciales de gallinas ponedoras no encontró una relación significativa entre el material de las perchas y los daños en el hueso de la quilla. Del mismo modo, una investigación comparativa en Ontario observó tasas de fracturas similares en naves con suelo, tanto con perchas como sin ellas (Petrik et al., 2015).
Aun así, la evidencia de laboratorio sigue respaldando el uso de perfiles cuadrados y superficies blandas por motivos distintos a la salud del hueso de la quilla. Los tubos redondos de acero representan la opción más económica y la más utilizada en las explotaciones comerciales. Sin embargo, su forma obliga a las gallinas a realizar un mayor esfuerzo para mantener el equilibrio que una superficie plana. Cuanto más tiempo dedican a estabilizarse, menos completo resulta su descanso, lo que puede repercutir tanto en los resultados productivos como en los indicadores de bienestar. Las perchas planas con acabado de plástico o caucho requieren una inversión mayor, pero reducen tanto la presión sobre las patas como el esfuerzo necesario para mantener el equilibrio.
Relación entre el Peso Corporal y los Programas de Perchas
Las especificaciones de las perchas y de las plataformas elevadas parten de la base de que el lote mantiene un peso corporal uniforme y acorde con los objetivos productivos. Por ello, el seguimiento del peso debe formar parte de la misma estrategia que el diseño de las instalaciones. Combinar el registro individual del peso con la evaluación del estado muscular durante las inspecciones realizadas en las zonas de perchas y plataformas proporciona a los responsables de la granja una visión directa de cómo las aves se están adaptando al alojamiento.
Este enfoque práctico también está respaldado por la investigación científica. Un estudio longitudinal sobre lotes comerciales de gallinas ponedoras utilizó la báscula manual BAT1 para registrar el peso de las aves en función de los objetivos específicos de cada estirpe, mientras evaluaba por separado el estado del hueso de la quilla (Marggraff et al., 2024).
En los sistemas aviarios de varios niveles, la báscula automática BAT2 Connect complementa estas inspecciones, registrando el peso de las gallinas cada vez que suben voluntariamente a la plataforma durante el día.
Este tipo de monitorización continua del peso vivo resulta especialmente útil cuando se analiza la evolución a lo largo del tiempo, en lugar de interpretar una única medición aislada.
Centralizar los datos procedentes de distintas naves, por ejemplo tras modificar las perchas o cambiar la altura de las plataformas elevadas, resulta más sencillo mediante la plataforma BAT Cloud, que conserva en un único lugar el historial completo de las tendencias de peso.
Cuando durante el pesaje se detectan gallinas con problemas de movilidad compatibles con lesiones relacionadas con las perchas, la BAT1 Sorting Machine permite separarlas automáticamente para realizar una evaluación más detallada en explotaciones de ponedoras y reproductoras.
Referencias
Bist, R. B., Subedi, S., Chai, L., Regmi, P., Ritz, C. W., Kim, W. K., & Yang, X. (2023). Effects of perching on poultry welfare and production: A review. Poultry, 2(2), 134–157. https://www.mdpi.com/2674-1164/2/2/13
Cobb-Vantress. (2022). Breeder Management Guide. https://www.cobbgenetics.com/assets/Cobb-Files/Breeder-Management-Guide.pdf
Marggraff, J., Gernand, E., Ahlers, C., Huchler, M., Rautenschlein, S., & Donat, K. (2024). Factors associated with keel bone damage – a longitudinal study of commercial layer flocks during the laying period. British Poultry Science. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/00071668.2024.2326444
Petrik, M. T., Guerin, M. T., & Widowski, T. M. (2015). On-farm comparison of keel fracture prevalence and other welfare indicators in conventional cage and floor-housed laying hens in Ontario, Canada. Poultry Science, 94(4), 579–585. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25713398/
Pickel, T., Schrader, L., & Scholz, B. (2011). Pressure load on keel bone and foot pads in perching laying hens in relation to perch design. Poultry Science, 90(4), 715–724. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0032579119404768
