El clima frío afecta el rendimiento de las aves mucho antes de que aparezcan signos clínicos evidentes. Comprender cómo regulan su temperatura corporal las gallinas constituye la base de cualquier decisión eficaz de manejo durante el invierno.
Cómo regulan las gallinas su temperatura corporal
Las gallinas son animales homeotermos, capaces de mantener una temperatura corporal interna cercana a los 41 °C independientemente de las condiciones ambientales. Su zona termoneutral se sitúa aproximadamente entre los 18 y los 24 °C. Cuando la temperatura desciende por debajo de este rango, las aves deben redirigir energía metabólica hacia la producción de calor corporal, restándola al crecimiento o a la producción de huevos (Kim et al., 2023).
En las gallinas ponedoras, las temperaturas inferiores a 18 °C provocan descensos medibles en el rendimiento, ya que parte de la energía destinada normalmente a la producción se utiliza para generar calor adicional (Kim et al., 2023). Por otro lado, en los pollos de engorde, el estrés por frío altera los niveles de triyodotironina, el hematocrito y la eficiencia de conversión alimenticia (Blahová et al., 2007). Estos cambios fisiológicos comienzan antes de que la pérdida de peso resulte visible.
Cómo mantener calientes a las gallinas en invierno: alojamiento y aislamiento
Las paredes y techos aislados reducen la pérdida de calor por radiación y limitan la entrada de aire frío. Además, el calor corporal generado por el conjunto de las aves contribuye a elevar la temperatura del galpón cuando se trabaja con densidades comerciales (Cobb Vantress, 2021), por lo que la uniformidad del lote adquiere especial importancia durante los períodos fríos.
Un sistema de control ambiental bien diseñado constituye la herramienta más eficaz para proteger la productividad en las instalaciones avícolas comerciales (Garcimartín et al., 2007). Asimismo, los calefactores deben dimensionarse según el volumen de la nave y mantenerse alejados de las entradas de aire (Cobb Vantress, 2021).
Ventilación sin perder calor
La ventilación mínima debe mantenerse incluso durante los meses más fríos del año. En instalaciones excesivamente cerradas, la humedad procedente de la respiración de las aves y de la descomposición de la cama se acumula rápidamente, favoreciendo el aumento de los niveles de amoníaco (Cobb Vantress, 2021).
Cuando las bajas temperaturas se combinan con concentraciones elevadas de amoníaco, la respuesta inmunitaria se ve comprometida y el rendimiento reproductivo de las gallinas ponedoras disminuye (Li et al., 2025). Para controlar la humedad sin provocar pérdidas continuas de calor, pueden utilizarse ciclos temporizados de ventilación. Del mismo modo, el aire entrante debe dirigirse a lo largo del techo para mezclarse con el aire caliente antes de llegar a las aves (Cobb Vantress, 2021).
Las mejores formas de mantener calientes a las gallinas: alimentación y cama
Cuando la temperatura cae por debajo de la zona termoneutral, aumentan las necesidades energéticas de mantenimiento. Incrementar la densidad energética de la dieta ayuda a compensar la demanda de termogénesis y reduce el riesgo de pérdida de peso e inmunosupresión (NRC, 1994).
Una cama seca y activa actúa como aislante frente al contacto con el suelo frío gracias a su capacidad de retención térmica (Tabler y Wells, 2012). En cambio, la cama húmeda o apelmazada pierde tanto valor aislante como calidad higiénica (Tabler y Wells, 2012).
Las comprobaciones semanales del peso permiten verificar que las aves mantienen una condición corporal adecuada mientras se ajustan las especificaciones nutricionales.
Cómo mantener calientes a las gallinas en invierno sin electricidad
Para los productores a pequeña escala, diversas estrategias pasivas pueden reducir o incluso eliminar la dependencia de sistemas de calefacción eléctricos. Entre ellas se encuentran el uso de una cama profunda o acumulada para mejorar el aislamiento a nivel del suelo (Tabler y Wells, 2012), la orientación de las instalaciones hacia el sur para aprovechar la radiación solar (Shah y McGuffey, 2008) y la instalación de cortavientos que disminuyan las pérdidas de calor por convección.
Estas mismas medidas también resultan beneficiosas en explotaciones comerciales. Los cortavientos pueden reducir los costes de calefacción entre un 10 % y un 40 % (Malone y Abbott-Donnelly; Tabler). A su vez, una cama seca y bien desarrollada disminuye la necesidad de calefacción a nivel del suelo (Tabler y Wells, 2012) y proporciona una reserva térmica adicional en caso de fallo de los sistemas de calefacción.
Monitorización del peso para detectar precozmente el estrés por frío
Un estancamiento en el peso vivo suele indicar que las aves están destinando energía a la termorregulación en lugar de a la producción. Gracias a un pesaje constante, esta situación puede detectarse de forma temprana antes de convertirse en un problema de bienestar o de rendimiento.
La monitorización continua del peso vivo permite seguir las tendencias diarias de todo el lote sin causar molestias a las aves.
La báscula avícola automática BAT2 Connect genera estos datos de manera pasiva durante todo el día, proporcionando una referencia diaria estable que facilita las comparaciones estacionales del rendimiento.
Por su parte, la báscula manual BAT1 permite realizar evaluaciones individuales específicas, ofreciendo a los operarios la posibilidad de comprobar el peso junto con la condición muscular, el estado corporal y los signos respiratorios durante las inspecciones realizadas en períodos fríos.
El seguimiento de las tendencias de peso entre distintas naves y estaciones ayuda a determinar si una caída del rendimiento invernal responde a factores estructurales o de manejo, aportando información valiosa para la toma de decisiones en ciclos futuros.
Referencias
1.) Blahová, J., Dobšíková, R., Straková, E. and Suchý, P. (2007). Effect of Low Environmental Temperature on Performance and Blood System in Broiler Chickens (Gallus domesticus). Acta Veterinaria Brno, 76, S17–S23. https://www.researchgate.net/publication/239278491
2.) Cobb Vantress (2021). Cobb Broiler Management Guide. Cobb-Vantress Inc. https://www.cobb-vantress.com/globalassets/cobb-files/management-guides/cobb-broiler-management-guide.pdf
3.) Garcimartín, M.A., Ovejero, I., Sánchez, E. and Sánchez-Girón, V. (2007). Application of the sensible heat balance to determine the temperature tolerance of commercial poultry housing. World’s Poultry Science Journal, 63(4), 575–584. https://doi.org/10.1017/S0043933907001626
4.) Kim, D.H., Song, J.Y., Park, J., Kwon, B.Y. and Lee, K.W. (2023). The effect of low temperature on laying performance and physiological stress responses in laying hens. Animals, 13(24), 3824. https://doi.org/10.3390/ani13243824
5.) Li, D., Li, F., Liu, W., Han, H., Wang, J. and Hao, D. (2025). Physiological responses of laying hens to chronic cold stress and ammonia exposure: implications for environmental management and poultry welfare. Animals, 15(12), 1769. https://doi.org/10.3390/ani15121769
6.) Malone, G.W. and Abbott-Donnelly, D. The benefits of planting trees around poultry farms. University of Delaware. The Poultry Site. https://www.thepoultrysite.com/articles/the-benefits-of-planting-trees-around-poultry-farms
7.) National Research Council (NRC) (1994). Nutrient Requirements of Poultry: Ninth Revised Edition. Washington, DC: The National Academies Press. https://doi.org/10.17226/2114
8.) Shah, S. and McGuffey, B. (c. 2008). Reducing energy use with solar transpired walls in poultry houses. North Carolina State University / North Carolina Solar Center. https://www.thepoultrysite.com/articles/reducing-energy-use-with-solar-transpired-walls-in-poultry-houses
9.) Tabler, G.T. Windbreaks for poultry farms. University of Arkansas, Avian Advice. The Poultry Site. https://www.thepoultrysite.com/articles/windbreaks-for-poultry-farms
10.) Tabler, T. and Wells, J. (2012). Poultry Litter Management. Mississippi State University Extension Service, Publication No. 2738. https://extension.msstate.edu/publications/poultry-litter-management
