La estructura del pienso es una de las variables con mayor repercusión y menos examinadas en la producción comercial de pollos de engorde. Mientras que la genética y la nutrición reciben una atención constante, la presentación física del alimento y la regularidad de su suministro generan diferencias de rendimiento que se hacen evidentes en el procesamiento antes de que llegue a identificarse su causa.
Presentación del pienso y uniformidad del lote
La diferencia entre las dietas granuladas y las dietas en harina no es pequeña. Los estudios demuestran que los pollos de engorde alimentados con pienso granulado alcanzan un consumo y unas tasas de crecimiento entre un 15 % y un 20 % superiores a los de aquellos que reciben pienso en harina (Naderinejad et al., 2016). Esta ventaja también se extiende a la uniformidad del lote, con una mejora del 5 % en la homogeneidad del conjunto de las aves cuando se utiliza pienso granulado (Sena et al., 2013). En la producción comercial, donde la uniformidad determina los resultados de clasificación y la eficiencia del procesamiento, esa diferencia tiene una repercusión económica directa.
Especificaciones de los gránulos: diámetro, longitud y tamaño adecuado para cada edad
No todos los gránulos ofrecen el mismo rendimiento. Los pollitos de menos de siete días necesitan gránulos de un tamaño máximo de 2 mm para optimizar el consumo (Cerrate et al., 2008). Para los pollos de engorde de mayor edad, el diámetro de 3 mm es la referencia establecida, pero la longitud introduce una variable que suele pasarse por alto. Las aves que reciben gránulos cortos de 3 mm de diámetro presentan un consumo de pienso entre un 8 % y un 10 % mayor y una ganancia de peso entre un 5 % y un 10 % superior a las alimentadas con gránulos más largos del mismo diámetro (Abdollahi y Ravindran, 2013b). Especificar el diámetro sin controlar la longitud supone desaprovechar una mejora medible del rendimiento.
Calidad del mezclado y coeficiente de variación
La uniformidad del mezclado del pienso genera algunas de las diferencias más marcadas de los datos. Las explotaciones que utilizan dietas mal mezcladas registran un coeficiente de variación del 13 %, asociado a una dispersión del peso de 116 gramos dentro del lote. Cuando el mezclado se controla adecuadamente, el CV desciende al 2,5 % y la dispersión del peso se reduce a 57 gramos (McCoy et al., 1994). Esta única etapa de elaboración puede determinar la rentabilidad del lote antes de que las aves alcancen los cinco días de edad. La nutrición temprana amplifica el efecto: las dietas de preiniciación con niveles de calcio optimizados durante los primeros cuatro días generan un peso corporal un 2,54 % superior, una ventaja que se mantiene hasta la edad de comercialización, y producen canales un 2,2 % más pesadas (Franco-Rosselló et al., 2022).
Patrones de consumo de pienso como indicador del rendimiento
El tiempo de consumo funciona como una señal en tiempo real de la adecuación de la estructura del pienso. Cuando un lote consume su ración diaria en menos de 30 minutos o necesita más de tres horas, cabe prever problemas de rendimiento. Ninguno de los dos extremos refleja un comportamiento de ingesta óptimo, y el seguimiento del peso durante estos periodos permite identificar si después se producirá una aceleración o una disminución del crecimiento.
La relación entre las decisiones sobre la estructura del pienso y los resultados medibles solo se hace visible mediante un seguimiento sistemático del peso. Sin protocolos de pesaje constantes, las diferencias de rendimiento derivadas de errores en las especificaciones de los gránulos, fallos de mezclado o cambios de pienso realizados en momentos inadecuados pasan inadvertidas hasta que los resultados del procesamiento revelan su coste. Disponer de datos de peso fiables permite identificar problemas de calidad del mezclado antes de que sus efectos se acumulen en todo el lote, confirmar si las especificaciones de los gránulos se ajustan a la edad y a las necesidades de consumo, y comprobar si los cambios en la presentación del pienso generan los beneficios que predicen los datos.
Fuentes
Abdollahi, M. R., & Ravindran, V. (2013b). Influence of pellet length on pellet quality and performance of broiler starters. Journal of Applied Poultry Research, 22(3), 516–522. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1056617119302508
Cerrate, S., Wang, Z., Coto, C., Yan, F., & Waldroup, P. W. (2008). Effect of pellet diameter in broiler prestarter diets on subsequent performance. Journal of Applied Poultry Research, 17(2), 264–272. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1056617119304234
Franco-Rosselló, R., Navarro-Villa, A., Polo, J., Solà-Oriol, D., & García-Ruiz, A. I. (2022). Improving broiler performance at market age regardless of stocking density by using a pre-starter diet. Journal of Applied Poultry Research, 31(1), 100232. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1056617121001124
McCoy, R. A., Behnke, K. C., Hancock, J. D., & McEllhiney, R. R. (1994). Effect of mixing uniformity on broiler chick performance. Poultry Science, 73(3), 443–451. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0032579119368655
Naderinejad, S., Zaefarian, F., Abdollahi, M. R., Hassanabadi, A., Kermanshahi, H., & Ravindran, V. (2016). Influence of feed form and particle size on performance, nutrient utilisation, and gastrointestinal tract development and morphometry in broiler starters fed maize-based diets. Animal Feed Science and Technology, 215, 92–104. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0377840115300882
Sena, L., Peti, D., & Nikolova, N. (2013). The effect of physical feed structure on the commercial broilers‘ performance.
