October 7, 2026

Tortícolis en pollos: causas, tratamiento y recuperación

Autor
Petr Lolek

Petr Lolek

Business & Sales Manager

Trabajador con ropa de protección sostiene un pollo de engorde en una nave avícola.

La tortícolis es un trastorno postural en el que el ave pierde el control de los músculos que mantienen la cabeza erguida. El cuello se retuerce y la cabeza gira o se inclina hacia un lado. El término clínico para esta alteración es tortícolis.

Esta postura indica dónde se encuentra la lesión: en el sistema vestibular o en el tejido cerebral que lo sustenta. Sin embargo, no permite identificar su causa, ya que una deficiencia nutricional, una infección vírica y una encefalitis bacteriana pueden producir el mismo cuadro. Todas estas causas afectan al conjunto de la nave, no solo a un ave, por lo que la investigación debe comenzar por el lote.

¿Qué causa la tortícolis en pollos?

La deficiencia de vitamina E es la causa que se menciona con mayor frecuencia en las recomendaciones generales sobre este trastorno. Su efecto se produce a través de la encefalomalacia, también conocida como enfermedad del pollo loco, que aparece cuando la dieta contiene muy poca vitamina E, los niveles de antioxidantes son insuficientes o la ración incluye grasas insaturadas inestables (Korver, 2023).

A menudo se exagera la solidez de esta relación. El signo clásico de la encefalomalacia es la ataxia, no la torsión del cuello (Korver, 2023). Según Dinev (2007), la tortícolis solo se observa en contadas ocasiones en aves con deficiencia de vitamina E. Por sí solo, un cuello torcido constituye un indicio débil de un problema relacionado con esta vitamina.

En una nave comercial, la tortícolis suele tener un origen infeccioso. Tanto la enfermedad de Newcastle como la enfermedad de Marek, la encefalomielitis aviar y la encefalitis por Listeria dañan directamente el sistema nervioso central. Cada una representa un problema del lote y requiere medidas de control específicas, de modo que el siguiente paso útil es obtener un diagnóstico, no administrar un suplemento.

Existen dos vías por las que puede desarrollarse una deficiencia, y solo una está relacionada con la ración. Incluso un pienso compuesto correctamente formulado puede dejar a las aves con niveles insuficientes, porque una infección entérica limita la absorción intestinal. La coccidiosis causada por Eimeria maxima redujo el alfa-tocoferol plasmático un 35 % en los casos leves y un 73 % en los graves, en todos los niveles de vitamina E de la dieta evaluados, debido a la malabsorción de lípidos (Allen y Fetterer, 2002).

Estas mismas enfermedades también frenan el crecimiento, por lo que la deficiencia y la pérdida de peso aparecen juntas. En los ensayos recopilados por Choi et al. (2026), los desafíos experimentales con Eimeria y enteritis necrótica redujeron la uniformidad del lote aproximadamente entre 2 y 4 puntos porcentuales.

Tratamiento de la tortícolis y dosis de vitamina E

Cuando la deficiencia de vitamina E provoca diátesis exudativa o distrofia muscular, los signos pueden revertirse si el tratamiento comienza a tiempo. Una dosis oral única de 300 UI de vitamina E por ave suele producir la remisión (Korver, 2023). Si la causa es la malabsorción y no la ración, añadir vitamina E al pienso no corrige el problema de forma fiable (Allen y Fetterer, 2002).

La encefalomalacia, que es la forma asociada a los signos nerviosos, responde de manera menos predecible. Las posibilidades de recuperación dependen de la magnitud del daño que ya haya sufrido el cerebelo (Korver, 2023).

En la producción comercial, el tratamiento individual no es una opción viable. El tejido cerebeloso dañado no se regenera, y un ave incapaz de orientar la cabeza no puede competir por el acceso al comedero. Las aves afectadas se sacrifican. La corrección con valor económico es la que aborda aquello que sigue actuando sobre el resto del lote, ya sea la ración o una infección.

Estos casos suelen detectarse durante el pesaje rutinario, porque capturar y manipular las aves de una en una es una de las pocas tareas habituales que permite al cuidador entrar en contacto con cada animal.

Qué revela el resto del lote

El ave afectada no se recuperará, por lo que la pregunta relevante es cómo ha repercutido ese mismo episodio en las aves que permanecen en la nave.

Regmi et al. (2024) investigaron la enfermedad de Newcastle en diez lotes de pollos de engorde, con un total de 9.840 aves. Se observó tortícolis en dos de los diez lotes. La falta de apetito y la somnolencia aparecieron en los diez.

Más que las cifras totales, importa el patrón. Cuando un lote deja de comer, su ganancia de peso se queda por debajo de la curva prevista, y esa desviación resulta visible aunque ninguna de sus aves presente torsión del cuello.

La báscula avícola automática BAT2 Connect registra de forma continua el peso medio y el coeficiente de variación. Así, una curva de crecimiento que se aleja del estándar puede detectarse mientras se desarrolla la desviación, sin tener que esperar al siguiente muestreo programado.

Contar con una referencia facilita la interpretación de cualquier desviación. Comparar la curva del lote actual con las de lotes anteriores de la misma granja permite comprobar si la pérdida es específica de este ciclo, lo que apunta a algún cambio ocurrido en la nave durante ese periodo. Para realizar esa comparación, resulta esencial conservar los historiales de peso en un mismo lugar.

Cómo confirmar la recuperación tras corregir el problema

El muestreo semanal con la báscula avícola manual BAT1 es el momento en el que realmente se encuentran las aves afectadas. Una plataforma de pesaje proporciona los valores medios del lote, pero no permite identificar a un ave concreta. Durante el pesaje manual, cada animal de la muestra pasa por las manos del cuidador, que puede evaluar su postura, desarrollo muscular y estado físico al mismo tiempo que registra su peso.

Las sesiones manuales proporcionan una muestra sin duplicaciones, ya que cada peso corresponde a un ave manipulada una sola vez. Por su parte, el registro diario e ininterrumpido del peso aporta la continuidad necesaria para confirmar que la curva ha vuelto a ajustarse al estándar.

La tortícolis es una señal para investigar, no un trastorno que deba abordarse únicamente con tratamiento. El ave indica que hay que prestar atención. Los datos de peso muestran hasta dónde se ha extendido el problema.

Referencias

  1. Allen, P. C., & Fetterer, R. H. (2002). Interaction of dietary vitamin E with Eimeria maxima infections in chickens. Poultry Science, 81(1), 41-48. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0032579119435505
  2. Choi, J., Goo, D., Ko, H., Lee, J., & Kim, W. K. (2026). Factors affecting flock uniformity in broiler production: individual, environmental, and management characteristics. Animals, 16(2), 185. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC12837223/
  3. Dinev, I. (2007). Vitamin E deficiency. In Diseases of Poultry: A Colour Atlas. Ceva Sante Animale. https://www.thepoultrysite.com/publications/diseases-of-poultry/218/vitamin-e-deficiency
  4. Korver, D. (2023). Vitamin deficiencies in poultry. MSD Veterinary Manual. https://www.msdvetmanual.com/poultry/nutrition-and-management-poultry/vitamin-deficiencies-in-poultry
  5. Regmi, S., Bhatta, R., Pal, P., Shrestha, A., Mató, T., Puri, B., & Paudel, S. (2024). Clinicopathological and molecular investigation of Newcastle disease outbreaks in vaccinated and non-vaccinated broiler chicken flocks in Nepal. Animals, 14(16), 2423. https://www.mdpi.com/2076-2615/14/16/2423